El "porcentaje" utilizado por la FEMEXFUT para definir el descenso, termino mal empleado porque en realidad es un cociente, se calcula dividiendo el número de puntos obtenidos en los tres anios inmediatos anteriores a la fecha, entre el número de juegos jugados. Por ejemplo, Chivas ha obtenido 88 puntos en 73 juegos jugados en los últimos tres anios, lo que nos da un cociente de 1.2055.
Yo le voy a Cruz Azul y nunca me había fijado en esto del porcentaje, pues quinceaniera, subcampeón y todo lo que quieran, pero nunca hemos andado por Mictlán. Ahorita por puro morbo me puse a verlo y Chivas ocupa la posición 14. Es como cuando uno lee la revista National Geographic para ver cómo vive la gente jodida, que costumbres tiene, cómo se visten, etc.
Así que con ese mismo espíritu científico y filosófica curiosidad, vamos a monitorear la parte baja de la tabla porcentual para mantenerlos informados sobre la situación Chiva. No tienen nada que agradecernos, nuestro compromiso con la verdad, es más fuerte que cualquier cosa.
Lucho (la parte más azul de edmhdm)
Mostrando entradas con la etiqueta Chivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chivas. Mostrar todas las entradas
martes, 20 de agosto de 2013
lunes, 25 de octubre de 2010
¿Cómo calentar un clásico?
La de ayer, fue una de esas necesarias tardes de dormir mucho, hacer poco y comer más. Los domingos al atardecer, se llega la muy mexicana costumbre de "comer afuera", buscar algún restaurante cercano a casa salir-ordenar-comer-regresar, tal vez pasar al cine. Para terminar bastante cansado (quién sabe de qué) y meterse a dormir otro poco.
En medio de esa tarde descrita, con un pie en el suelo y el otro completamente estirado sobre el sillón, el pantalón desabotonado para darle libertad a las lonjas que se encuentran en pleno desarrollo. Por algo muy parecido a la inercia tomó el control (de la televisión, de la situación nunca; mi esposa estaba conmigo en casa) y prendo la televisión. Un canal, otro, otro, otro, otro, otro. La televisión es siempre aburrida, siempre.
¡Hay portero! Fue el grito de mi vecino que me hizo recordar: hoy juegan América y Chivas. Bajé el volumén de la mía, y podía escuchar la suya (la de mi vecino), estoy obviamente hablando de los televisores. Enfadoso el partido, enfadados los jugadores e inexistente el futbol. Comencé con algo de voyeurismo futbolístico, donde me di cuenta que mi vecino: le va al América .
Tuve que esperar veintitres minutos para lanzar el primer ataque. Fue por conducto de Vicente Sánchez, este decadente jugador que otrora fuese un dominante delantero de nuestra liga, hoy conjugado en pasado imperfecto. Que tuvo un balón a modo y mandó su cabezazo lejos de la portería chiva. Ahí lance el grito: ¡Huevos putos!¡Nos la pelan! Seguido por un silencio y la inquisidora mirada de mi mujer, endulzada con la complicidad que tienen las miradas de las mujeres.
Pasaron otros trece minutos, esta vez, fue Jorge Enriquez, un malísimo contención que juega en chivas, de quien Alberto Coyote estaría avergonzado. Quién, sabrá dios cómo, llevó la pelota al área contraria, donde la pateó con la única intención de deshacerse de ella, para estrellarla en la ontológica materia del portero americanista ¡Chingada madre! -fue mi gritó-. ¡Aquí también tenemos con qué, putos! -fue la anhelada respuesta de mi vecino. Para nosotros, ese fue el silbatazo inicial del partido.
Lo intentamos, incluso fantaseamos y gritamos por jugadas inexistentes, coreamos olés, azotamos puertas, hasta pude escuchar cuando mi vecino regaño a su vieja. Vamos, nosotros hicimos un clásico. Yo por este altruismo futbolístico, donde decidí pasar por un partido donde nadie me invitó, pero que mucho me necesitan. Mi vecino por su americanismo. Los comentaristas adornando el partido con eufemismos y adjetivos situados en indiscutible fuera de lugar. Los aficionados en el estadio, y todos los que me topé más tarde en el cine, viendo Actividad Paranormal 2, portando orgullosos su camiseta (de Chiva o de América, para el caso importa lo mismo). Todos, hicimos nuestra parte. Los que, como ya es costumbre, quedaron a deber fueron... vamos, ustedes saben quienes fueron.
Lucho (la parte voyeurista de ed+hdm)
En medio de esa tarde descrita, con un pie en el suelo y el otro completamente estirado sobre el sillón, el pantalón desabotonado para darle libertad a las lonjas que se encuentran en pleno desarrollo. Por algo muy parecido a la inercia tomó el control (de la televisión, de la situación nunca; mi esposa estaba conmigo en casa) y prendo la televisión. Un canal, otro, otro, otro, otro, otro. La televisión es siempre aburrida, siempre.
¡Hay portero! Fue el grito de mi vecino que me hizo recordar: hoy juegan América y Chivas. Bajé el volumén de la mía, y podía escuchar la suya (la de mi vecino), estoy obviamente hablando de los televisores. Enfadoso el partido, enfadados los jugadores e inexistente el futbol. Comencé con algo de voyeurismo futbolístico, donde me di cuenta que mi vecino: le va al América .
Tuve que esperar veintitres minutos para lanzar el primer ataque. Fue por conducto de Vicente Sánchez, este decadente jugador que otrora fuese un dominante delantero de nuestra liga, hoy conjugado en pasado imperfecto. Que tuvo un balón a modo y mandó su cabezazo lejos de la portería chiva. Ahí lance el grito: ¡Huevos putos!¡Nos la pelan! Seguido por un silencio y la inquisidora mirada de mi mujer, endulzada con la complicidad que tienen las miradas de las mujeres.
Pasaron otros trece minutos, esta vez, fue Jorge Enriquez, un malísimo contención que juega en chivas, de quien Alberto Coyote estaría avergonzado. Quién, sabrá dios cómo, llevó la pelota al área contraria, donde la pateó con la única intención de deshacerse de ella, para estrellarla en la ontológica materia del portero americanista ¡Chingada madre! -fue mi gritó-. ¡Aquí también tenemos con qué, putos! -fue la anhelada respuesta de mi vecino. Para nosotros, ese fue el silbatazo inicial del partido.
Lo intentamos, incluso fantaseamos y gritamos por jugadas inexistentes, coreamos olés, azotamos puertas, hasta pude escuchar cuando mi vecino regaño a su vieja. Vamos, nosotros hicimos un clásico. Yo por este altruismo futbolístico, donde decidí pasar por un partido donde nadie me invitó, pero que mucho me necesitan. Mi vecino por su americanismo. Los comentaristas adornando el partido con eufemismos y adjetivos situados en indiscutible fuera de lugar. Los aficionados en el estadio, y todos los que me topé más tarde en el cine, viendo Actividad Paranormal 2, portando orgullosos su camiseta (de Chiva o de América, para el caso importa lo mismo). Todos, hicimos nuestra parte. Los que, como ya es costumbre, quedaron a deber fueron... vamos, ustedes saben quienes fueron.
Lucho (la parte voyeurista de ed+hdm)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
