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miércoles, 19 de junio de 2013

Cine y Fútbol: Cracks de Nácar


La primera extrañeza que hay que atravesar es la del título, que parece en otro idioma. Crack es una voz inglesa, ya aceptada en la Real Academia Española, que significa deportista de extraordinaria habilidad. Y el nácar es una sustancia orgánico-inorgánica que se usa, entre otras cosas, para hacer botones. Segunda extrañeza: ésta es una película sobre botones (de los de la ropa, pero fuera de ella) que juegan al fútbol. ¿Fútbol con botones? Sí, pero los botones no se mueven solos sino que son movidos por Rómulo Berruti y Alfredo Serra, veteranos periodistas, amigos de larga data, eximios conversadores (y bebedores de whisky) y apasionados de los botones futbolistas. No cualquier botón es un crack, y tanto es así que los elegidos son personalizados y bautizados con nombres como Bordenave o Rojas. Cracks de nácar es una película sobre un juego singular, pero también, y sobre todo, un plácido, fluido retrato de una amistad unida por el placer de la anécdota, la conversación afilada, la mirada zumbona sobre el mundo, y con la sofisticada inteligencia (que comparten Berruti, Serra y el film) de reírse de uno mismo.

Extraído del catálogo del XIII BAFICI.

jueves, 14 de octubre de 2010

Buscando la película que destruya mi tesis, Futbol y Cine son incompatibles

Escuchando The Stooges I Wanna be your dog

Hace algunos años tuve la suerte (buena o mala) de trabajar en una empresa dedicada a la telefonía de Larga Distancia. Que aprovechando las paradojas que resaltan en las fronteras, aprovechaba las tarifas telefónicas de primer mundo que tenemos en México, y el servicio de tercer mundo que tienen en Estados Unidos, para vivir de conectar unas líneas telefónicas con otras y en el revolvedero cobrar tarifas de primer mundo en el tercer mundo (capitalismo le llaman) a los turistas que vienen a poblar/visitar las playas en nuestro país (Globalización le llaman). Lo insteresante y que viene a cuento de este trabajo, es que me ofrecía un escritorio con tres aparatos telefónicos, tantas líneas telefónicas disponibles, como mis manos, oídos y capacidad de sostener conversaciones a la vez me lo permitieran, y una cantidad inconmesurable de minutos sin quehacer alguno.

Ustedes comprenderán; teníamos llenar esos minutos de alguna forma. Y ya que las hotline; nuestras cibernovias en Argentina, Venezuela o Australia, que conocíamos en Latinchat e impresionabamos con esa soltura que da hablar por teléfono sin pagar, aburrían. Procedíamos a la bromas. La mejor o más divertida, hacer conferencias entre dos personas que sabemos se caen de a madres. Y eso es fácil, pues encontrar cosas incompatibles es tremendamente fácil, basta con hacer un listado de mis hobbies y listo. Leer, escribir, futbol, Cine,.. Listo: nunca, pero nunca ha existido una película de futbol que sea buena. Futbol y Cine, incompatibles.

La escena forzada de Sylvestre Stallone tirando un penal, los increíbles chanfles del chanfle, las chamacas ridículas que quieren ser como Beckham, las mamadas del Shaolín Soccer, las joterías de Kuno Becker, la colección de estereotipos con todo y ridícula canción del rudo y del cursi, la porno de Emir Kusturica (pues lo único que vi fue a este gran cineasta mamándosela a Maradona) cuando me la habían vendido como un documental. No han hecho más que cimentar el fuerte prejuicio que tengo cuando escucho las palabras "película" y "futbol" en la misma puta frase (perdón, pero ya me enchilé).

Por esto les escribo compañeros. Porque quiero me hagan más cómoda y fácil la búsqueda de esa película que hable de futbol y valga la pena verse.

Lucho.