miércoles, 30 de julio de 2008

Historías de fumeta

Comentaban un par de periodistas que fue un encuentro emotivo; nunca nadie se imaginaba cual sería el resultado final.

En un lado de la cancha se veía a un equipo todo de blanco al mejor estilo Real Madrid aunque sin publicidad y conocido como “los Ángeles de Blanco” y al otro lado con una hinchada brutal los “demonios rojos”

La alineación del cielo presidida por Jesús “el barba” en la banca junto con su compañero inseparable San Pedro o conocido en los entrenamientos como el “Pepo” presentaba un equipo de antología, llamado a ganar todo.

El golero era San Martín, en el fondo la línea final con Simón Bolívar por derecha, el medio de la defensa Zapata y Pancho Villa que se entendían como hermanos y por el lateral izquierdo José Gervasio Artigas, un fondo impasable sin lugar a dudas que se imponía por su entrega, fuerza y osadía.

El medio era mas creativo aunque también tenía mucha contención, de medio defensivo estuvo Ernesto “Che” Guevara y como creativos Da Vinci por izquierda y Beethoven por derecha y adelante tres que no necesitaban un segundo para mandarla a guardar; puntero derecho Gandhi, la otra punta Mozart y de nueve Juan Pablo II.

El equipo de rojo dirigido desde la línea de azufre lo tenía a un cuerpo técnico con Satanás a la cabeza y sus ayudantes de campo los Bush (padre e hijo) que según cuentan las malas lenguas le querían cortar las patas al patrón y hasta se llegó a comentar de un ataque porque al parecer este primero tenía armas de destrucción masivas…o tal vez era petróleo que son casi lo mismo no?

En el arco el gran Pizarro, en el fondo Julio Cesar, Napoleón, Ramses II y Calígula, realmente daba miedo enfrentarlos; el medio nada malo o mejor dicho muy malo y lo componían Pinochet, Hernán Cortez y Atila, y delante de 10 creativo Hitler y dos puntas que conquistaban cualquier defensa, Alejandro “el Grande” y Gengis Kan.

El partido fue dominado en los 90 minutos de juego por el equipo blanco que jugaba tocando el balón por toda la cancha y esperaba una entonación de Beethoven o una creación de Da Vinci para llegar al área contraria y cuando la pelota la tocaba Mozart parecía música lo que salía de sus botines y era cuestión de esperar a que Juan Pablo o Gandhi la mandaran guardar porque la verdad es que eran muy buenos con la pelota en los pies.

El equipo rojo destruía el avance contrario y no paraba de atacar, con una garra “charrua” muy agresiva, rompía los avances de los contrarios y peleaban cada pelota a muerte, con los dientes apretados sus rostros daban pánico en algunos rivales aunque el equipo blanco no se amedrentaba con estos.

Resumiendo el partido terminó ganándolo los Demonios Rojos por 3 a 2, con dos goles en claro offside y un gol con la mano y pasada la hora 21 minutos; lo que nadie tuvo en cuenta del equipo blanco era quien había traído a los árbitros

3 comentarios:

Luis dijo...

Jajaja, muy bueno, saca....

A mi me contaron que Juan Pablo II y Bolivar jugaron con camiseta roja, pero bueno, cuestión de matices.

Un saludo Obdulio, cuídate.

Lucho

Capi dijo...

Buenísimo el post, aunque creo que Franco estuvo en la banca roja. Abrazo

MIRIAM SOLIS-MIMIS dijo...

NO SOY MUY FUTBOLERA PERO ME LLAMO LA ATENCION TU BLOG